Mostrando entradas con la etiqueta Cuestión de prioridades. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuestión de prioridades. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de junio de 2010

Nuestro hombre en La Habana

lunes, 14 de junio de 2010
.
[...]

- Le puedo dar un certificado médico –dijo el doctor Hasselbacher.

- ¿Usted nunca se preocupa por nada?

- Tengo una defensa secreta, mister Wormold. Me intereso en la vida.

- Yo también, pero…

- A usted le interesa una persona, no la vida, y la gente se muere o nos deja…, lo siento, no me refería a su mujer. Pero si a usted le interesa la vida, nunca le defraudará. Me interesa la azulinidad del queso. A usted no le da por los crucigramas, ¿verdad, mister Wormold? A mí sí, son como las personas: se llega al fin. Puedo terminar cualquier juego de crucigramas en una hora, pero tengo un descubrimiento respecto a la azulinidad del queso que nunca llegará a una conclusión…, aunque uno, por supuesto, sueña con que llegue un momento… Algún día tengo que mostrarle mi laboratorio.

- Tengo que irme Hasselbacher.

- Debería soñar más, mister Wormold. La realidad en nuestro siglo es algo que no debe afrontarse.



Extracto de "Nuestro hombre en La Habana", de Graham Greene
.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Tratado para curar el pesimismo del mundo

miércoles, 11 de noviembre de 2009
.

No puedo salvarte, pero puedo crear redes con las palabras de aliento, puedo repetirte que todo es más fácil si crees que vas a conseguirlo, si estás dispuesto a mojarte los pies en cualquier charco, que todo tiene solución mientras te queden ganas de escuchar.

Pero como todo lo importante esto también es demasiado difícil de explicar. Sin embargo puedo sentirlo tan al borde de mi piel que sé que va a derramarse, aunque sea gota a gota, como pequeños destellos de felicidad. Tú sólo tienes que beber.

No sé si será amargo, o el dulce elixir que te sacuda las entrañas. Probablemente sólo será otro pack de consejos recalentados, pero puede que dentro de un tiempo recuerdes que las palabras pueden cambiar el mundo pequeño y redescubras aquí el lubricante que necesitan los engranajes del mundo para caminar.

Pero necesito que cierres los ojos, bien fuerte, y te vacíes de ideas preconcebidas, de tristezas fabricadas en cadena por una sociedad esclava del mal gusto. Y ahora vuelve al punto de partida, canta todas las nanas que te hicieron falta, escucha mi voz desde tu cama, no como cuando bromeo, o cuando te cuento que tal me fue el día, sino la voz que tengo cuando el miedo azota las ventanas, la que calma, la que recorre las letras para llenarlas, la que susurra tranquila los cuentos de medianoche.

Escucha y aprende que se puede vivir de quimeras, que se puede bailar sobre las notas de las canciones, que se puede beber veneno y sobrevivir. Que hay que saber beber y sentirse saciado. Que todo es más fácil cuando se desean cosas sencillas, cuando entiendes que la felicidad es esa ola en el pecho cualquier lunes por la tarde.

Quizá ahora puedas empezar a creer que todo va a salir bien.

Quizá ahora deberías empezar a creer que todo va a salir bien.
.

domingo, 26 de julio de 2009

Tacones de plomo para no despegar

domingo, 26 de julio de 2009
.
No voy a correr detrás de nadie
más de lo que ya corrí,
ni aún yendo tres metros por delante.

No voy a mendigar por las esquinas del pasado
recordando que ya nada es lo que era.
No voy a regalar te quieros de saldo barato,
ni admitiré que me tengan piedad.

No voy a dar más de lo que deba,
ni a pedir más de lo que me den,
ni a robar besos perdidos,
ni a jugar con el olvido en el jardín del Edén.

No despegaré mis pies del suelo mientras sueño,
y si lo hago y vuelvo a despertar
los próximos zapatos tendrán
tacones de plomo para no despegar....

No me voy a mentir más.
No voy a mentir más.
No voy a suplicar.

No malgastaré lagrimas ni en mi.
Y me haré fuerte en mi castillo,
lo que venga después, que pida permiso.

Que yo espero aquí…



Un día le robé a alguien esta declaración de principios, hoy el texto me ha robado a mi.
.

lunes, 25 de mayo de 2009

¡Yo me ocupo de cosas serias!

lunes, 25 de mayo de 2009
.
"Estaba yo muy ocupado tratando de destornillar un perno demasiado apretado del motor; la avería comenzaba a parecerme cosa grave y la circunstancia de que se estuviera agotando mi provisión de agua, me hacía temer lo peor.

-¿Para qué sirven las espinas?

El principito no permitía nunca que se dejara sin respuesta una pregunta formulada por él. Irritado por la resistencia que me oponía el perno, le respondí lo primero que se me ocurrió:

-Las espinas no sirven para nada; son pura maldad de las flores.

-¡Oh!

Y después de un silencio, me dijo con cierto rencor:

-¡No te creo! Las flores son débiles. Son ingenuas. Se defienden como pueden. Se creen terribles con sus espinas…

No le respondí nada; en aquel momento me estaba diciendo a mí mismo: "Si este perno me resiste un poco más, lo haré saltar de un martillazo". El principito me interrumpió de nuevo mis pensamientos:

-¿Tú crees que las flores…?

-¡No!, !No! ¡Yo no creo nada! Te contesté cualquier cosa para que te calles. Tengo que ocuparme de cosas serias.

Me miró estupefacto.

-¡De cosas serias!

Me veía con el martillo en la mano y los dedos negros de grasa, inclinado sobre un objeto que le parecía muy feo.

-¡Hablas como las personas grandes! ¡Confundes todo!... ¡Mezclas todo!

Estaba verdaderamente muy irritado. Sacudía al viento sus cabellos dorados.

-Conozco un planeta donde hay un Señor carmesí. Jamás ha aspirado una flor. Jamás ha mirado a una estrella. Jamás ha querido a nadie. No ha hecho más que sumas y resta. Y todo el día repite como tú: “¡Soy un hombre serio! ¡Soy un hombre serio!” Se infla de orgullo. Pero no es un hombre; ¡es un hongo!"





Tantas veces pierdo de vista la línea que separa las cosas urgentes de las cosas importantes que cualquier día de estos tendré que gritarle a la chica del espejo que se arranque las raíces, que deje de estar anclada a lo que debe hacer, que deje de mirar la calle por la ventana y que aprenda de una vez que las cosas no son serias si no le va la vida en ellas...
.