Mostrando entradas con la etiqueta memoria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta memoria. Mostrar todas las entradas

domingo, 13 de junio de 2010

Margaritas en el asfalto

domingo, 13 de junio de 2010
.
Me atrevería a decir que hoy no es un día cualquiera... aunque la razón es muy distinta a la que estás pensando.
.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Sobre la cabeza del 9

jueves, 31 de diciembre de 2009
.
Me ha costado doce meses acabar con este año, y ahora que tengo la guillotina sobre la cabeza del nueve no me siento capaz de hacer balance, de dictar sentencia y sentarme a ver el filo de la hoja al caer.

Esta claro que no ha sido el mejor año de mi vida, que me he visto rozando el limite de mis fuerzas y he memorizado cada silaba de la palabra tristeza para olvidarla despues. He aprendido a vivir con mis fracasos, a llorar con fuerza sin parar de caminar hacia delante, a ser mejor perdiendo mucho en el camino.

Pero el tiempo es menos cruel de lo que parece, y unos meses fueron arreglando el desastre que otros habian provocado, buscando sonrisas por los rincones, sacando mis penas de casa para perderlas de vista, regando en sangria y conversaciones trascendentales un futuro que acabo por teñirse de feliz. Y todo lo bueno, como siempre, se lo debo a estar rodeada que corazones que no caben en los pechos que los albergan.

Y asi hemos llegado al ultimo dia del año, y mi unico deseo es que las cosas se queden como estan, que cuando esta noche me suba en mis tacones me esperen los rostros de siempre al otro lado de la mesa, o de la barra del bar. Porque al final lo unico que cuenta es eso...





PD: Feliz 2010
.

martes, 28 de abril de 2009

Cienes y cienes de veces

martes, 28 de abril de 2009
.
Hoy debería ser un gran día. Debería estar volando a casa con cien velas por equipaje, con cien excusas para abrazarte.




Mas quiso el cuerpo deshacerse antes de que el tiempo te alcanzase, mucho antes de que nuestro verbo decidiera ponerle el punto final a las frases. Así que aquí me tienes, jodida y radiante, buscando una salida de emergencia, un sucedáneo que me calme, algún arma con la que paliar esta rara soledad con la que la rama extraña raíces que la amarren.

Maldiciendo que, después de todo, todas las mechas se apaguen.

Pero aprendí a guardar las penas en un tarrito y a perderme en la ciudad de tus historias, a imaginar tranvías volando por las calles. A trepar por la Gran Vía entre adoquines y fantasmas buscando los recuerdos que todavía retienen el soplo de tus pasos, de tu alma, de nuestra sangre.

Y así entre todo recomponerte parte por parte, reconstruirme para echarte de menos un poco más allá de lo razonable. Para dibujar en las paredes tu voz vieja y templada revuelta de historias lentas, de la tranquilidad del que todo lo sabe. Recomponerte y recordar que como decía el poeta la esencia de la vida reside en lo que la muerte no puede quitarte.

Una carta escrita a impulsos, cualquier tarde de domingo, cien sonrisas repetidas una noche de verano en la terraza, otra escapada a tu casa, tantas y tantas llamadas improvisadas…

Así que después de envolverme de razones vuelvo a tragarme el nudo en la garganta para hablar de ti con la voz firme, para susurrarte al oído que no puedo olvidarte, que no quiero olvidarte, que eres más que el centésimo aniversario de las cenizas que no arden.

Hoy me he dado cuenta que soy mucho más afortunada de lo que creo, porque puede que algunos nazcan con estrella, pero yo… yo nací con abuelo.






"No me cansaré de pensaré de pensar que estás
a mi lado, pero no como una sombra..."
.

viernes, 24 de abril de 2009

Espirales en la sien

viernes, 24 de abril de 2009
.



Me has atado al tiempo.

No me mires como si no lo supieras.

Me has enredado con cada manera, con cada sabor a mañanas de resaca, con cada película mala de sábados en el sillón. Me has vaciado de todo para llenarme de ti.

Te he vaciado de todo para esconderme dentro de ti.

Nos hemos comido a retos el alma y las manos. Me he bebido a morro todo lo que estaba por venir. Te he buscado y me he encontrado. Y te he perdido, y no he llorado.

¿He dicho ya que me habías enganchado?

Sin embargo hay días que acabamos estropeándolo todo, olvidando nuestro lugar, perdiendo la compostura y la sonrisa profesional.

Pero déjalo fuera, hoy no necesito anuncios de higiene bucal. Mejor ríete para mí. Y vuelve a llenar dos vasos de agua, por si acaso nos tenemos que emborrachar.

Engancha de nuevo mis muñecas a los clavos de tu cruz, que no me arrastre el tiempo que aúlla con vientos de cambio, que carga con nubes sin tormenta.

Regresemos a pasear otra tarde de domingo por el parque de Berlín. Sin tormenta, he dicho.

Atrápame que no me pierda.

Vela por mí.

Vuelve a atronarme los oídos a golpe de balón en los patios de Nunca Jamás. Entierra las medallas que ganamos y prepara la tercera copa de Tang.

Llámame todas las madrugadas. Espera cinco tonos y perdóname otra vez.

Cámbiame las espirales que llevo grabadas en la sien. Grítame que no me entiendes mientras lees en braille por mi piel.

Guarda nuestros secretos debajo de tu colchón e incéndialo después. Ya sabes que siempre me gustó demasiado el fuego. Ya sabes que la palabra demasiado la aprendí de tanto pensar en ti.

Siéntate a mi lado en el pupitre. ¿Recuerdas? Haz que sea como la primera vez…

Vete. Llora. Sangra. Vuelve. Sé todas las personas que alguna vez perdí.
.

viernes, 3 de abril de 2009

7000 kilómetros, 12 dígitos y otro 3 de abril

viernes, 3 de abril de 2009
.
Voy a cruzar el charco justo después de marcar tus doce dígitos, voy a llegar hasta allí y a decirte que te echo de menos hasta cuando estás en Madrid. A contarte que ojalá estos últimos años no hubieran difuminado las madrugadas en el césped, cuando el tiempo no corría en nuestra contra y el espacio era para compartirlo, no para separarnos.

Voy a nadar hasta la puerta de tu casa porque necesito que me oigas cantándote el feliz cumpleaños porque en los últimos cuatro años las dos nos hemos perdido ese momento y ya está bien de tanta distancia, de tantos kilómetros que sólo nos vacían el corazón.

Voy a llegar hasta allí y darte el abrazo con el que no pude despedirme, a contarte que siento haber aprendido a estar sin ti, porque es un lujo que nunca debí permitirme y que hoy por hoy sólo quiero que seas feliz, pero a ser posible un poco más cerca de aquí.

Voy a decirte que sigo guardando la caja de cerillas con la que un día iluminamos el mundo, a regalarte las ganas que me quedan de prenderlas todas a la vez y volver, volver, volver… volver a estar radiantes otra vez.
.

sábado, 27 de diciembre de 2008

La primera versión

sábado, 27 de diciembre de 2008
.
Diez años, cuatro meses y veinte días han pasado desde la primera vez que dije “esta noche: concierto”. Aquel día era Alejandro Sanz quien me esperaba subido a un escenario, y yo ni siquiera había cumplido los doce.

Recuerdo las mariposas en el estómago la tarde anterior, las prisas por llegar, el instante que duró horas cuando se encendieron las luces y el que encendió mis ojos al escuchar la primera nota. Lo recuerdo como si fuera ayer, afortunadamente en eso no me ha traicionado mi maldita memoria.

Hoy es otro quien me espera, alguien que llegó mientras le decía adiós a mi adolescencia, en algún punto entre Ciudad Real y Madrid. Captó mi atención al ritmo de Kamikaces enamorados, pero me convención al pie de un Rompeolas, y ese día, con el olor a Salitre48 en la piel me tatué a fuego cada acorde que habitaba en sus canciones.

Ahora vuelvo a notarlas ahí, al fondo de mi estómago, esas locas que sólo se encienden con los poemas tristes y las canciones lentas, esperando a Quique. Con las mismas ganas que hace diez años… afortunadamente.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Mis historias, sus fotos y un plan

lunes, 15 de diciembre de 2008
.
No he buscado a nadie, llevo días buscándome yo
no quiero pensar en Madrid ni en su reloj.
Duermo por las tardes,
por las noches me invento su voz.
En las sombras me veo al revés,
en los libros me encuentro mejor.

Estatua de sal prepara tu salto mortal.
No te puedo calmar pequeño desastre animal.

Pinto en los espejos personajes de ciencia ficción,
que escapan a su otra mitad sin pedirle permiso al creador.
Y ensucio recuerdos cuando echo la vista hacia atrás,
he mezclado en el mismo cajón mis historias, sus fotos y un plan.

Estatua de sal prepara tu salto mortal
No te puedo esperar pequeño desastre animal

Eh, ¿tú de que vas?, dime si vas a saltar...
Hoy no puedo esperar, ven pequeño desastre animal

Vetusta Morla




No era más de medio metro, pero no lo pudimos salvar. Tú tenías demasiado vértigo y yo pocas ganas de esperar. Y así, en mitad de un verano de hace mil años, todo empezó a ir como un canto cuesta abajo, llevándose por delante lo bueno y lo malo que se interpuso en el camino.

Y después de eso, cien saltos mortales más que se quedaron en agua de borraja, en caídas con red y salidas de emergencia. Mil días distorsionando los recuerdos al antojo de mi memoria para borrarte al final de cada historia desvalijada.

Rodando hacia abajo no te puedo salvar (pequeño desastre animal...).