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"Allí donde radican nuestras debilidades van a extraviarse nuestras exaltaciones."
Friedrich Nietzsche

Muchas veces pienso que no tengo nada que decir, que no hay nada que escribir, ni que robar, ni que plagiar… Pero la mayor parte de esas noches acabo cayendo en las redes que me tienden las teclas de este viejo ordenador y de pronto parece que siempre hay algo que quedó por contar.
Son esas cosas que nacen y mueren a la luz de flexo y que en un instante de exhibicionismo se cuelan entre el naranja y el negro de tu pantalla. Son los textos que sin saber como ni por qué en la oscuridad cobran la vida de las que la mañana los privó. Son las canciones que suenan distintas a partir de medianoche, que cambian gritos por susurros en los que estallar.
Será que como decía Ismael Serrano “la noche debilita los corazones” y al mío no le queda más remedio que dejar de hacerse el muerto y empezar a sacudir las letras para matar el tiempo y los secretos.
Son esas cosas que nacen y mueren a la luz de flexo y que en un instante de exhibicionismo se cuelan entre el naranja y el negro de tu pantalla. Son los textos que sin saber como ni por qué en la oscuridad cobran la vida de las que la mañana los privó. Son las canciones que suenan distintas a partir de medianoche, que cambian gritos por susurros en los que estallar.
Será que como decía Ismael Serrano “la noche debilita los corazones” y al mío no le queda más remedio que dejar de hacerse el muerto y empezar a sacudir las letras para matar el tiempo y los secretos.
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