Otra vez con la vida cuesta abajo, rodando sin dirección, ausente de destino, perdida de ganas… Otro cruce en el que las decisiones se perfilan tan sólo como nuevos errores, futuras heridas sangrantes.
Otra vez que me toca regar mis mejillas con la impotencia y la inseguridad acumuladas, con dudas para las que ni siquiera existen respuestas claras. Buscando de nuevo un camino de espinas donde entregarme a una flamante versión de masoquismo.
De manera que toca empezar de nuevo a redactar listas de la compra podridas de incomprensión, de exigencias absurdas y alegrías vacías. Otra ocasión para esparcir perdones que susurran a gritos que estoy perdida y que no puedo aguantar más lamentos al borde del precipicio. Más días grises deletreando espacios en blanco entre corcheas demasiado lentas, demasiado ajadas para querer seguir adelante…
Demasiados futuros caducados antesdeayer para llevar de lastre en los tobillos. Demasiado cansancio para querer seguir pensando, seguir sintiendo casi nada. Y es que ya no queda rabia, ni odios, ni angustia, ya tan sólo sobran penas.
Así que ante la falta de opciones y escasez de todo lo demás me rindo, me venzo, me lanzo, me quedo quieta por un rato, y al final de todo parece que ya no queda más espacio…
Sometimes it's fated...
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