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viernes, 26 de junio de 2009

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viernes, 26 de junio de 2009
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Yo en cambio me he olvidado de respirar, de mirar alrededor, de reflejarme en el espejo. Me he olvidado de andar hacia delante, de querer escuchar, de querer gritar. He perdido el norte por arrancar las agujas de las brújulas y aniquilarte en muñecos de vudú. Me he olvidado de recomponerme y me he encerrado para no permitir que nadie lo hiciera por mí, para que nadie me oyera aullar de rabia y dolor. Me he olvidado de dar la cara porque está demasiado triste para soportar la más mínima mirada de compasión. Me he metido debajo de las sábanas y he salido con sonrisa de póker para que todo pareciera estar bien. Pero no está bien. Todo esto no está bien porque siento el peso de las paredes apoyado sobre mi y veo los edificios caer tras mis pasos, y la bolsa de consejos precocinados no me da para compensar tanto melodrama y jugar a ser feliz.

De modo que habrá que esconderse en las canciones tristes para justificarse, en los oídos pacientes para mentir mejor, en las habitaciones oscuras para diseccionar las verdades y poderlas tragar. Habrá que fingir que puedo ser trivial, que sé cargar con mis errores para no destruir los castillos de naipes que por puro azar todavía se mantienen en pie. Habrá que dejar los dedos exhaustos de arañar teclas para poder empezar a apuntar en alguna dirección, porque el caso es que ahora mismo creo que me he olvidado de quien soy, de adonde voy…



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lunes, 13 de abril de 2009

Cuando no queda espacio para más puntos suspensivos

lunes, 13 de abril de 2009
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Otra vez con la vida cuesta abajo, rodando sin dirección, ausente de destino, perdida de ganas… Otro cruce en el que las decisiones se perfilan tan sólo como nuevos errores, futuras heridas sangrantes.

Otra vez que me toca regar mis mejillas con la impotencia y la inseguridad acumuladas, con dudas para las que ni siquiera existen respuestas claras. Buscando de nuevo un camino de espinas donde entregarme a una flamante versión de masoquismo.

De manera que toca empezar de nuevo a redactar listas de la compra podridas de incomprensión, de exigencias absurdas y alegrías vacías. Otra ocasión para esparcir perdones que susurran a gritos que estoy perdida y que no puedo aguantar más lamentos al borde del precipicio. Más días grises deletreando espacios en blanco entre corcheas demasiado lentas, demasiado ajadas para querer seguir adelante…

Demasiados futuros caducados antesdeayer para llevar de lastre en los tobillos. Demasiado cansancio para querer seguir pensando, seguir sintiendo casi nada. Y es que ya no queda rabia, ni odios, ni angustia, ya tan sólo sobran penas.

Así que ante la falta de opciones y escasez de todo lo demás me rindo, me venzo, me lanzo, me quedo quieta por un rato, y al final de todo parece que ya no queda más espacio…


Sometimes it's fated...
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