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lunes, 23 de noviembre de 2009

Gravity

lunes, 23 de noviembre de 2009
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Hay domingos en que puedo sentir todo el peso de la gravedad sobre las pestañas. En los que la resaca me vuelve a poner los pies en el sueño de que sea viernes otra vez. Esos en que las horas chocan contra la orilla con toda su fuerza, despertándote del espejismo de haber hecho lo correcto. Días que sólo valen para correr en dirección contraria a las palabras de la noche anterior.

Y midiendo el paso del tiempo debajo del edredón sólo buscas otra vez las salidas de emergencia, y te repites que tienes que hacerlo todo más fácil, salir del laberinto, pegarte una ducha de agua fría y no prometer más de lo debido.



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jueves, 28 de mayo de 2009

Verdades a la cara

jueves, 28 de mayo de 2009
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Estaba yo tan tranquila perdiendo el tiempo, cuando de pronto la pantalla comenzó a tirarme verdades a la cara.

Al principio, con extrañeza, me acerqué para ver que clase de individuo se escondía dentro de mi ordenador, pero antes de poder ponerme las gafas para ver con claridad me atizó con una frase en la cabeza. 'Second chances they don't ever matter, people never change'. Así, de pronto, y sin anestesia ni nada.




Descolocada como estaba ante tan inesperado (e inoportuno) acontecimiento puse un poco de música para pensar mejor y olvidar el incidente. Y de nuevo, esta vez ocultado como reproducción aleatoria va y me dispara esa maldita canción de Iván Ferreiro que me hizo entender hace tiempo que las cosas muertas sólo pueden ser enterradas. Y yo, como una tonta, con un cadáver entre las manos, jugando a resucitar las cosas con tanto boca a boca.

Mal vamos…

Pero a pesar de no ver hacia donde tenía que apuntar decidí no quedarme de brazos cruzados y jugar mi papel en esta guerra devolviéndole a bolazo limpio el daño causado. De ese modo me dispuse a arrancar unas cuantas hojas de la agenda y resulta que todos los días eran veintinueves de febrero, esperándome para ser arrugados y lanzados cual kamikaze en la batalla. Y yo, que no me vi capaz de extirparle los días buenos al calendario, tuve que cambiar las buenas intenciones por la mirada lánguida del que sabe antes de empezar que ya ha perdido.

De modo que no me quedó más remedio que dejar campar a semejante individuo por los valles de mi escritorio, mientras yo recogía el desastre ocasionado y tragaba con la triste realidad de que, lamentablemente, ‘la gente nunca cambia’.
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jueves, 21 de mayo de 2009

Corto y cambio

jueves, 21 de mayo de 2009
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Ya ves, yo también soy de las que se cortan el pelo cuando quieren cambiar de vida. Y es que a veces parece que si no eres capaz de reconocer a la extraña del espejo no tienes por qué cargar con el lastre de sus circunstancias, con los errores pegados a la suela de unos zapatos demasiado incómodos como para caminar disfrutando de las vistas.

Así que aquí me tienes, mirándome a mi misma de reojo, no vaya a ser que los problemas me reconozcan y vuelvan a colarse entre el aire que respiro para aferrarse, cual piojo hambriento, al cuero cabelludo de mi alma.

Puede que no sepa muy bien adonde me lleva toda esta tontería, pero sé que hoy me siento un poco más ingrávida, más ligera, más etílica, más repleta de canciones de esas que me ponen la piel en pie. En pie de guerra. Una guerra de esas en las que sólo se muere por las cosas sin las cuales no merecería la pena seguir vivo.




Afortunadamente quedaban días de estos en los que hay que abrir los ojos para poder soñar. En los que no se necesitan golpes de perspectiva para crecer. En los que basta con dirigir la boca al cielo, y beber.

Ya ves, a veces… pasa.
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miércoles, 15 de abril de 2009

Rompe cabezas

miércoles, 15 de abril de 2009
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- Es que si llueve se me lían las ideas.

- No creo que sea cuestión de la lluvia, yo no te entiendo ni cuando nieva ni cuando sale el sol, aunque con sol sueles sonreír más… en fin, eres un poco rara, no te ofendas.

- ¿Ofenderme a estas alturas? Creo que sigues sin comprender nada.

- Pues será, pero yo me rindo contigo, eres como un jodido laberinto sin salida, lleno de trampas sádicas y secretos escabrosos, ¡deberías llevar manual de instrucciones! Aunque algunos días pienso que ni siquiera sabrías que escribir.

- Puede ser, los preceptos nunca fueron lo mío. Supongo que me equivoqué contigo al pensar que te gustaban los rompecabezas.

- ¿Ves? Ni siquiera sé de qué me hablas.

- Tranquilo, te dedicaré ese libro, aunque sino lo has entendido ya...
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martes, 24 de marzo de 2009

Más de un momento

martes, 24 de marzo de 2009
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"Y con la energía creadora llegaba el entusiasmo, los entusiasmos febriles de una mujer evidentemente insatisfecha para la que toda idea nueva anuncia el alborear de un nuevo dia y viceversa. Dado que las ideas que abrazaba eran triviales o le resultaban incomprensibles su fidelidad a tales ideas era correspondientemente breve y no contribuía en absoluto a llenar el vacío que dejaba en su vida la falta de logros y triunfos de Henry Wilt. Mientras él vivía en su imaginación una vida violenta, Eva, que carecía totalmente de imaginación, de hecho vivía violentamente. Se lanzaba a cosas, situaciones, nuevas amistades, grupos y encuentros con un abandono temerario que ocultaba el hecho de que carecia de vigor emotivo para persisitir más de un momento."

Wilt. Tom Sharpe
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miércoles, 14 de enero de 2009

En ese instante eléctrico

miércoles, 14 de enero de 2009
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"Me gusta soñar con mis planes,
me gusta más que dormir.
Tramándolos mientras descansas,
soñando en canciones que haré para ti."



Y así con otra canción revoloteando en la cabeza me largo a mi iglú en busca de una fecha para los planes cien veces postergados. Deleitándome en la espera. Viviendo entre las sábanas los días que todavía no han tomado forma propia. Moldeando el mundo a mi antojo en ese instante eléctrico en el que todo me pertenece...
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viernes, 26 de diciembre de 2008

Promesas que no valen nada

viernes, 26 de diciembre de 2008
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Escribí mil promesas en un papel. E incumplí cada una de ellas.

Encauzar los errores viejos. Controlar mis nervios. Dar caza a las bandadas de pájaros que pueblan mi cabeza. Olvidarte. Volverme asequible. Perdonar mejor, que no es lo mismo que perdonar más. Aprender a cocinar. Buscar un nuevo lugar para echar raíces. Tocar con los pies la tierra un poco más a menudo. Doblar alguna vez la rodilla. Desaprender lo que significa egoísta. Dejar de beber. Volver entender la inocencia y no desmembrar la de los demás…

Me prometí tantas cosas que si las hubiera cumplido apenas podría reconocerme. ¿Pero qué queda de nosotros si nos cansamos de intentar ser mejores? ¿Qué pasa cuando te dejas llevar por la rutina decadente? Puede que los buenos propósitos se esfumen como las nieblas matutinas, pero son el motor de nuestros días, la ilusión de cada principio de año. Así que una vez más llenaré las páginas de bonitas mentiras que, por supuesto, esta vez pienso cumplir.




jueves, 18 de diciembre de 2008

Los desgarros del insomne

jueves, 18 de diciembre de 2008
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Otra noche que veo pasar las cuatro por mi reloj. Buscando el sueño entre los rincones más oscuros de mi habitación, he hallado a cambio tan sólo polvo y otra dosis de impaciencia.

He intentando mantener a raya los remolinos que el insomnio crea en mi cabeza, pero no consigo más que alimentar con leña verde las hogueras que me rodean. Y entre tanto humo, poco fuego y más problemas.

Y es que entre tanta arena que cae de los relojes uno confunde lo propio con lo empático, y acaba por no saber si el dolor es el de su piel lacerada o el del hombro que sangra junto al suyo. Así que hoy mi corazón ha decidido encabritarse por cuatro dolores ajenos, por cuatro punzadas que no puedo curar.

Pero en lugar de huir bajo las mantas y hacer como que puedo dormir a esta cabeza loca sólo se le ha ocurrido vestir las pieles de los animales heridos y sembrar palabras en retazos de papeles que mañana por la mañana acabarán en la basura mientras busco el maquillaje para tapar la ojeras.

Puede que no haya sido suficientemente buena como lazo, que dejara sin amarrar todos los botes a este puerto, pero no me he vuelto sorda, ni ciega, ni desatenta, sigo aquí, al lado de las paredes, esperando que por una vez alguien venga a buscarme a mí, a amarrarme a las cosas que merecen la pena. Esperando para poder dar todo lo que llevo dentro antes de que se derrame entre aviones y desiertos.

jueves, 20 de noviembre de 2008

La memoria quebrada

jueves, 20 de noviembre de 2008
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- Hola mamá -dijo ella- mira quién ha venido. ¿Sabes quién es?

Por respuesta sólo una mirada extraña, un breve movimiento de neuronas y un par de lágrimas de impotencia.

- Mamá, es Rebeca, ¿no te acuerdas? –ayudó.

- Ahhh, sí, es verdad, dame un beso niña.

Ahora sólo unas pocas lágrimas de frustración.



Un par de horas después, cuando ya no estaba delante una pregunta bomba cayó sobre mis oídos:

- ¿Pero cómo puede estropearse así la cabeza? -dijo mirándome distraída.

- Pues no sé, con el tiempo, con las cosas que le pasaron… -intenté explicarle yo en un intento de consuelo racional.

- No – me cortó- no me refería a ese cómo.

Y entonces me quedé sin palabras, yo que siempre tengo respuesta para todo… No tenía una respuesta mejor a su dolor, ni a su miedo. Los genes llevan escritas demasiadas sentencias. Así que ante la oscuridad que tenía delante me vacié de presente y me puse a pensar en todos los nombres cariñosos que me había dado antes de olvidar mi cara.

¿Es esto todo lo que queda de las raíces que un día me unieron a tierra firme? Es la primera vez que mi abuela no me reconoce. No ha sido un buen día.
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viernes, 31 de octubre de 2008

Kamikace

viernes, 31 de octubre de 2008
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Si sólo tuviera pájaros en la cabeza me iría bastante mejor...