Mostrando entradas con la etiqueta tóxico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tóxico. Mostrar todas las entradas

viernes, 26 de junio de 2009

311

viernes, 26 de junio de 2009
.

Yo en cambio me he olvidado de respirar, de mirar alrededor, de reflejarme en el espejo. Me he olvidado de andar hacia delante, de querer escuchar, de querer gritar. He perdido el norte por arrancar las agujas de las brújulas y aniquilarte en muñecos de vudú. Me he olvidado de recomponerme y me he encerrado para no permitir que nadie lo hiciera por mí, para que nadie me oyera aullar de rabia y dolor. Me he olvidado de dar la cara porque está demasiado triste para soportar la más mínima mirada de compasión. Me he metido debajo de las sábanas y he salido con sonrisa de póker para que todo pareciera estar bien. Pero no está bien. Todo esto no está bien porque siento el peso de las paredes apoyado sobre mi y veo los edificios caer tras mis pasos, y la bolsa de consejos precocinados no me da para compensar tanto melodrama y jugar a ser feliz.

De modo que habrá que esconderse en las canciones tristes para justificarse, en los oídos pacientes para mentir mejor, en las habitaciones oscuras para diseccionar las verdades y poderlas tragar. Habrá que fingir que puedo ser trivial, que sé cargar con mis errores para no destruir los castillos de naipes que por puro azar todavía se mantienen en pie. Habrá que dejar los dedos exhaustos de arañar teclas para poder empezar a apuntar en alguna dirección, porque el caso es que ahora mismo creo que me he olvidado de quien soy, de adonde voy…



.

martes, 21 de abril de 2009

Dando gritos hasta morir de frío

martes, 21 de abril de 2009
.
En otro ataque de devoción por los textos mil veces manoseados acabo esta noche interminable perdida en los brazos de Neruda. Recorriendo el poema de arriba abajo, tan cansada como para poder entenderlo, como para poder tocarlo. Pensando que algunos lunes son demasiado duros para ser tan sólo el principio de una semana…



"Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
Navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tapias mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos, con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran lentas lágrimas sucias."


Walking around. Pablo Neruda
.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Femme fatale

miércoles, 25 de marzo de 2009
.
Y siempre acabo volviendo a Wilde cual excéntrica sin vocación ni tiempo que perder. Pero es que hoy quería jugar a ser mujer fatal, ambiciosa y destructiva, y necesitaba un texto que bordarme en la piel.

Aunque sin saber cómo ni por qué los vientos de esta absurda primavera me han arrancado el adjetivo de fatal y me han dejado vacía y desnuda, supurando las lágrimas que no quise aprender a llorar.

Y así, una vez más acabo convertida en tragedia dulce y sangrante, en estrella del rock pasada de moda, en esa hoja en blanco que ve como por primera vez la vida le tatúa un “no”. Recordando que el papel de vencedora arde como el que más cuando las llamas le besan la piel…




“No has querido dejarme besar tu boca, Iokanaán. Pues bien, la besaré ahora. La morderé con mis dientes como si fuera un fruto maduro. Sí, besaré tu boca. Iokanaán. ¿Acaso no te lo dije? Ahora la besaré.

Pero ¿por qué no me miras, Iokanaán? Tus ojos, tan terribles, con aquel fulgor de cólera y desprecio, están ahora cerrados. ¿Por qué están cerrados? ¡Abre los ojos! Alza tus párpados, Iokanaán. ¿Por qué no me miras? ¿Es que acaso me temes, Iokanaán?

Y tu lengua, que era como una serpiente roja que destilara veneno, está ahora inmóvil y muda, Iokanaán, esta víbora roja que vomitó sobre mí su veneno. Es extraño. ¿Verdad? ¿Por qué está ahora inmóvil la víbora roja? No has querido saber nada de mí, Iokanaán. Me has rechazado. Me has dicho cosas infames. Me has tratado como a una cortesana, como a una prostituta, ¡a mí, la hija de Herodías, princesa de Judea! Pues bien, Iokanaán, yo vivo aún, pero tú has muerto y tu cabeza me pertenece. Puedo hacer con ella lo que quiera. Puedo arrojarla a los perros o hacer que sirva de pasto a las aves. Las aves devorarán lo que hayan dejado los perros...

[…]

¡Ah! ¿Por qué no me miraste, Iokanaán? Si me hubieras mirado, me habrías amado. Sé que me habrías amado, y el misterio del amor es más profundo que el misterio de la muerte.”


Salomé. Oscar Wilde
.

martes, 20 de enero de 2009

Cosas ordenadas que se han caído

martes, 20 de enero de 2009
.
Voy a arrancar los días tóxicos del calendario, machacarlos a conciencia, disolverlos en mi copa de vodka y beberlo sin respirar.




[Cualquier cosa, pero que acabe ya... aunque sea conmigo]
.