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sábado, 11 de abril de 2009

Puntos cardinales

sábado, 11 de abril de 2009
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Decía Goethe que todos los días deberíamos oír un poco de música, leer una buena poesía, contemplar un cuadro hermoso y si es posible, decir algunas palabras sensatas. Así que para seguir sus instrucciones vete eligiendo las canciones y algo bonito que mirar, que yo robo el poema y elijo el vino con el que regar esas palabras sensatas que sólo empiezan a brotar cuando el sol se marcha.

Si te unes al plan yo te prometo que mañana no tengo que madrugar…




“Agua en la noche, serpiente indecisa
silbo menor y rumbo ignorado:
¿Qué día nieve, qué día mar? Dime.
¿Qué día nube, eco
de ti y cauce seco? Dime.

—No lo diré: entre tus labios me tienes,
beso te doy, pero no claridades.
Que compasiones nocturnas te basten
y lo demás a las sombras
déjaselo, porque yo he sido hecha
para la sed de los labios que nunca preguntan.”


Pedro Salinas, 1923
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domingo, 8 de febrero de 2009

Ocho puñales de febrero

domingo, 8 de febrero de 2009
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Ocho puñales que se me clavaron el pecho antes de contar hasta cien.

Un año entero apretando los dientes, sujetando las lágrimas para no mojar tu recuerdo, para no estropear el optimismo que me regalaste, para que nadie vea que me quedé como un árbol sin raíces cuando las campanas tocaron por ti.

Dicen que lo que la vida te da también te lo quita, pero en mi ambición quise que detrás de contigo fuera un siempre. Hasta que se nos puso en medio un día soleado y frío de febrero que te arrancó a ti las fuerzas y a mí las ganas. Y nos quedamos secos y quietos, pegados a la pared para ver la vida pasar en esos días en lo que todo lo que queda son despojos de las tardes de domingo.

Golpes y tierra para enterrar las heridas que nunca cierran, que perdieron el derecho a cicatrizar, porque el día que dejes de dolerme me habré convertido en estatua de sal. Pero reciclaré las penas, las echaré a la hoguera y dibujaré con las cenizas siete palabras que rescatarían del infierno al más triste y marchito de los hombres, esas que me regalaste cuando yo estaba demasiado perdida.

Te echaré de menos a rabiar otro año u otros cien, pero sé que lo que dejaste en mí resurgirá algún día y ya no llevará los ojos húmedos, sino aquella sonrisa que derretía el mundo y me hacía entender que la vida, afortunadamente, siempre será demasiado corta.




“Memoria que le convenza
a esta tarde que se muere
de que nunca estará muerta.

Mientras haya
quien entienda la hoja seca,
falsa elegía, preludio
distante a la primavera.

Colores que a sus ausencias
—mientras haya—
siguiendo a la luz se marchan
y siguiéndola regresan.

Tantas palabras que esperan,
invenciones, clareando
—mientras haya—
amanecer de poema.

Mientras haya lo que hubo ayer,
lo que hay hoy,
lo que venga.”


Confianza. Pedro Salinas
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miércoles, 10 de diciembre de 2008

Un café con sal

miércoles, 10 de diciembre de 2008
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¿Fue como beso o llanto?
¿Nos hallamos con las manos,
buscándonos a tientas,
con los gritos clamando,
con las bocas que el vacío besaban?

¿Fue un choque de materia y materia,
combate de pecho contra pecho,
que a fuerza de contactos
se convirtió en victoria gozosa de los dos,
en prodigioso pacto de tu ser con mi ser enteros?

¿O tan sencillo fue, tan sin esfuerzo,
como una luz que se encuentra con otra luz,
y queda iluminado el mundo,
sin que nada se toque?

Pedro Salinas




Analizándonos, divagando acerca de lo humano y lo divino, intuyéndonos tras las palabras, se pasan las horas sin llegar a ninguna conclusión. Tras muchos cafés, las noches en vela, los paseos y un par de cañas volvemos al punto de partida.

Pero, así de pronto, mientras cae la noche nos damos cuenta de cuánto hemos crecido, de cuánto hemos ganado, de que no necesitamos conclusiones porque tenemos intensidad, de que no hay un punto de llegada, sino una dulce caída en espiral.

Y pasito a pasito hemos sobrevivido, unas veces hablando mucho, otras callando demasiado. Pero enteros al fin y al cabo, menos grandes, pero más llenos.

Ya sé que dices que “siempre” no existe, pero te equivocas. Siempre estaré aquí.