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Voy a salir a pasear con el sol pegándome en la espalda y no voy a poner línea de meta. Hoy no quiero ni objetivos ni sus consecuentes decepciones, sólo quiero quemar la suela de mis botas mientras el oeste se bebe la luz que le sobra al día.Así que recurriendo a las galletas de chocolate a modo de complejo vitamínico saco fuerzas de donde ya creía que no quedaba nada y me tatúo una sonrisa que compense tantas muecas de desesperación. Y es que no sé si querer ser feliz es suficiente determinados días, pero desde luego algunas lecciones de perspectiva me han demostrado que si no te paras a mancharte los pantalones de césped y de vino la historia casi siempre carece de sentido.
Es triste que haya que estrellarse contra un muro para caer redondo y mirar al cielo, pero si al menos hoy veo algo que me ilumine supongo que será suficiente… suficiente para seguir, para reponerse, para aprender a medir el tiempo en latidos antes de que se nos pare definitivamente el corazón.
De modo que hoy alzo mi copa por las velas apagadas que iluminaron los caminos de los que estábamos demasiado perdidos, demasiado heridos para entender que no se puede dejar escapar la vida en cualquier suspiro…
* El tiempo de vivir es para todos breve e irreparable
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