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jueves, 21 de enero de 2010

Los renglones secretos

jueves, 21 de enero de 2010
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“Me gustan los cazadores de sueños que se arropan con palabras para no quedarse expuestos a la intemperie de los días que llegan agotados a la noche. Me gustan las personas que no renuncian a hurgar en sus heridas para encontrar en ellas la sal de la vida, que da sentido a las sensibilidades comunes.

Me gustan los seres que no se conforman con cruzar por su existencia de puntillas, sin llamar la atención sobre las cosas que realmente importan, y que muchas veces se confunden con la irrealidad. Me gustan los pasajeros sin billete marcado que se suben a los trenes sin mirar el punto de destino, sin bajarse en las estaciones donde las promesas se confunden con las renuncias. Me gustan quienes escriben torcido para que se entiendan sus renglones secretos, sin pagar el peaje de lo obvio ni caer en la trampa de la rutina más cómoda, más fofa por exceso de grasas convencionales. Me gustan los que imaginan que sueñan para soñar lo que imaginan, los cautivos de su propia libertad que amplían las prisiones de los demás con sus deberes y haceres, y me gustan esos locos con cuerda para rato que buscan respuestas sin conocer las preguntas, que asumen como algo inevitable y hermoso que los tesoros más valiosos no están enterrados en islas perdidas sino a la vista de todos, al alcance de una caricia, en el territorio de las intimidades que se cobijan bajo el susurro y escapan de los gritos.

Me gustan los exploradores de su propio desierto en busca de espejismos donde reflejarse, donde reencontrarse, donde contarse. Me gustan esos supervivientes capaces de convertir ruinas en un hogar para los sentidos, en un refugio para los sentimientos, en una conjura de placeres sin cuento, de cantos al placer. Me gustan los que inventan el mundo cada día y por la noche lo esconden para protegerlo de las termitas del tiempo. Me gustan los que construyen belleza incluso desde la desolación, lanzados al abismo del misterio que renuncia a ser comprendido, con el alma agazapada dentro de una lámpara maravillosa que ilumina deseos compartidos y arrebata a las sombras su poder para convertirlas en luces sin dueño.”

Tino Pertierra.


Y creo que me gustan simplemente porque son todo lo que yo no soy capaz de ser…
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sábado, 16 de mayo de 2009

Minage

sábado, 16 de mayo de 2009
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No hay nada más vigorizante que levantar las persianas a ritmo de canciones que se saben sobreponer a todo. Esas que les meten cuatro gritos a las cosas que intentaron hacerte sufrir y las deja amilanadas en un rincón.

Así que sumándole a eso una ducha hirviendo y un café doble, los dedos empiezan a sufrir espasmos, a escribir ingenuos y contentos que algunos sábados por la mañana no están hechos para ponerse el traje marinero y pasear por las aceras, sino para vestir los labios con carmín, calzarse un par de malas intenciones y salir a derretir las estatuas como si fueran figuras de cera.
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lunes, 4 de mayo de 2009

Los perros románticos

lunes, 4 de mayo de 2009
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"En aquel tiempo yo tenía veinte años
y estaba loco.
Había perdido un país
pero había ganado un sueño.
Y si tenía ese sueño
lo demás no importaba.
Ni trabajar ni rezar
ni estudiar en la madrugada
junto a los perros románticos.
Y el sueño vivía en el espacio de mi espíritu.
Una habitación de madera,
en penumbras,
en uno de los pulmones del trópico.
Y a veces me volvía dentro de mí
y visitaba el sueño: estatua eternizada
en pensamientos líquidos,
un gusano blanco retorciéndose
en el amor.
Un amor desbocado.
Un sueño dentro de otro sueño.
Y la pesadilla me decía: crecerás.
Dejarás atrás las imágenes del dolor y del laberinto
y olvidarás.
Pero en aquel tiempo crecer hubiera sido un crimen.
Estoy aquí, dije, con los perros románticos
Y aquí me voy a quedar."


Los perros románticos. Roberto Bolaño




Puede que lo que falte sea un poco de romanticismo en toda esta cuestión. Aliñar la condena con quimeras. Volverme a vendar los ojos para encontrar el camino. Retroceder hasta esa noche de cuevas madrileñas en las que el mundo cabía en una jarra de sangría y algún chileno me apuntó el nombre de un poeta en un trozo de papel. Girarme y volver a escuchar que se puede ir a donde uno quiera, que no importa el destino, ni el origen, que sólo se vive de ganas. De modo que habrá que abrir bien los ojos y empezar a buscarlas.

Ya está bien de tanto ahogarme en un vaso de agua.
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jueves, 26 de marzo de 2009

Crónica de una muerte anunciada

jueves, 26 de marzo de 2009
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Muertas las esperanzas ya no hay incertidumbres que aliñar con esta paciencia infinita e inmerecida, ya no quedan negativas que me abatan una y otra vez. Ahora tan sólo queda esperar a que sanen las heridas, a que vuelva a correr el tiempo para que pase este dolor que ya no arde, pero abrasa mis ojos podridos de quimeras.

Pero rendirse o dejarse hacer nunca fueron opciones para mí, así que con mi sonrisa triste por bandera vuelvo a declararles la guerra a las cosas que no me hicieron feliz. Y me atrinchero en cualquier parque, al oeste de esta ciudad infinita, para bañar de sol lo huecos de mi pecho y así poder buscar de nuevo la línea de puntos que me lleve a los sitios donde de verdad tenga que estar.

Por lo demás está todo dicho.
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sábado, 14 de febrero de 2009

Entre Cernuda y piruletas

sábado, 14 de febrero de 2009
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Si los bits pudieran pronunciar la palabra amor, sería algo parecido a esto:


Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.

Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.


Luis Cernuda




PD: ¡Feliz San Valentín! Yo me largo a buscar otro saco rojo y solitario, que hoy con las piruletas no me basta. Ñam!
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