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lunes, 7 de junio de 2010

La inútil primavera

lunes, 7 de junio de 2010
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Déjame, pensamiento, déjame,
mañana seré tuyo,
volveré a ser tu presa.
Pero hoy,
mientras la luz araña en los árboles y pide
una oportunidad,
quiero que me recoja la inútil primavera.

A la casa del frío
regresaré mañana, cuando el tiempo
exponga sus razones
y el corazón pregunte
lo que falta por ver,
cuántos latidos
pueden quedarle para detenerse.


Luis García Montero




Gracias Luis por rescatarme siempre del pozo seco de las palabras, por ser la cadencia necesaria para estas noches insomnes, sudorosas y difíciles de principios del verano.
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lunes, 9 de marzo de 2009

Pollo agridulce

lunes, 9 de marzo de 2009
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Hay noches agridulces en las que quiero curarte el alma y no puedo, en las que las lágrimas saben a azúcar en lugar de a sal, pero escuecen igual. Busco siempre las razones, las excusas, los resquicios de felicidad para seguir de pie, para poder decir con voz firme que esto merece la pena.

Y necesito creerlo, y ver en tus ojos que me crees, porque de poco sirve reinventarse si no hay perdices al final de la historia. Así que una vez más me obligo desenterrar el optimismo y encontrar entre poemas y lacasitos un trocito de eternidad en que siempre podremos ser felices.



[…]

"Entonces comprendí que la inmortalidad
puede cobrarse por adelantado.
Una inmortalidad que no reside
en plazas con estatua,
en nubes religiosas
o en la plastificada vanidad literaria,
llena de halagos homicidas
y murmullos de cóctel.
Es otra mi razón. Que no me lea
quien no haya visto nunca conmoverse la tierra
en medio de un abrazo.

La copa de cristal
que pusiste al revés sobre la mesa,
guarda un tiempo de oro detenido.
Me basta con la vida para justificarme.
Y cuando me convoquen a declarar mis actos,
aunque sólo me escuche una silla vacía,
será firme mi voz.

No por lo que la muerte me prometa,
Si no por todo aquello que no podrá quitarme."


La inmortalidad. Luis García Montero
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miércoles, 24 de diciembre de 2008

Ábreme el pecho y registra

miércoles, 24 de diciembre de 2008
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Un pequeño paréntesis para poder arañar conclusiones nuevas de las paredes conocidas.

Tres días hablando, riendo y bebiendo para aprender (yo que creía que lo sabía todo) que tras las palabras bonitas y los infinitos tratados filosóficos que desfilan por mi cabeza el corazón es sólo un saco viscoso y rojo que se me incrustó en el pecho.

Pero vuelve la noche, y tras el mundo real con su sangre y sus despojos vuelven a latir las canciones, y lo poemas, y ya no hay copas, ni cafés, ni siquiera la compañía. Ahora quedamos sólo mi saco rojo y yo bombeando las emociones que se derretiran por la mañana cual alas de cera.

Pum-pum. Pum-pum.






Quizá tú no me viste,
quizá nadie me viese tan perdido,
tan frío en esta esquina. Pero el viento
pensó que yo era piedra
y quiso con mi cuerpo deshacerse.

Si pudiera encontrarte,
quizá, si te encontrase, yo sabría
explicarme contigo.

Pero bares abiertos y cerrados,
calles de noche y día,
estaciones sin público,
barrios enteros con su gente, luces,
teléfonos, pasillos y esta esquina,
nada saben de ti.

Y cuando el viento quiere destruirse
me busca por la puerta de tu casa.

Yo le repito al viento
que si al fin te encontrase,
que si tú aparecieses, yo sabría
explicarme contigo.


El amor difícil. Luis García Montero


PD: ¡Feliz Navidad!

jueves, 27 de noviembre de 2008

Problemas de geografía personal

jueves, 27 de noviembre de 2008
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Nunca sé despedirme de ti, siempre me quedo
con el frío de alguna palabra que no he dicho,
con un malentendido que temer,
ese hueco de torpe inexistencia
que a veces, gota a gota, se convierte
en desesperación.

Nunca se despedirme de ti, porque no soy
el viajero que cruza por la gente,
el que va de aeropuerto en aeropuerto
o el que mira los coches, en dirección contraria,
corriendo a la ciudad
en la que acabas de quedarte.

Nunca sé despedirme, porque soy
un ciego que tantea por el túnel
de tu mano y tus labios cuando dicen adiós,
un ciego que tropieza con los malentendidos
y con esas palabras
que no saben pronunciar.

Extrañado de amor,
nunca puedo alejarme de todo lo que eres.
En un hueco de torpe inexistencia,
me voy de mí
camino a la nada.




Cada día me alegro un poco más de haber encontrado aquel librito de García Montero entre las estanterías de un enorme centro comercial.

martes, 18 de noviembre de 2008

Aunque tú ya lo sepas

martes, 18 de noviembre de 2008
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Como la luz de un sueño,
que no raya en el mundo pero existe,
así he vivido yo,
iluminando
esa parte de ti que no conoces,
la vida que has llevado junto a mis pensamientos.

Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto
cruzar la puerta sin decir que no,
pedirme un cenicero, curiosear los libros,
responder al deseo de mis labios
con tus labios de whisky,
seguir mis pasos hasta el dormitorio.
También hemos hablado
en la cama, sin prisa, muchas tardes,
esta cama de amor que no conoces,
la misma que se queda
fría cuando te marchas.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,
hicimos mil proyectos, paseamos
por todas las ciudades que te gustan,
recordamos canciones, elegimos renuncias,
aprendiendo los dos a convivir
entre la realidad y el pensamiento.

Espiada a la sombra de tu horario
o en la noche de un bar por mi sorpresa.
Así he vivido yo,
como la luz del sueño
que no recuerdas cuando te despiertas.


Aunque tú no lo sepas. Luis García Montero



Y es que al fin y al cabo de todo se despierta y lo importante, lo que queda entonces son las medias sonrisas puestas al sol.

Por bonito que sea soñar, nunca lo será tanto como estar despierto...