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viernes, 12 de junio de 2009

Baisers volés

viernes, 12 de junio de 2009
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Llevaba una semana buscando esa canción y no aparecía en ninguna parte.

Cuando empezó a sonar para ayudar a morir los Besos robados de Truffaut me encandiló. Era sencilla, bonita y sonaba un poco triste, perfecta para el sabor agridulce que envuelve la realidad de esta película. Tenía que conseguirla, pero sin una banda sonora oficial y mi inexistente nivel de francés no sabía ni por donde empezar. Pero un par de ideas tontas y mucha información insustancial después encontré un título, una pregunta tan tranquila y nostálgica como el banco parisino en el que todo acaba. Y así, de repente, mi habitación se llenó de ritmo.

Supongo que es necesario que, de vez en cuando, la música y el cine se llenen de genialidad en las situaciones normales, esas en las que los finales no están llenos de fuegos artificiales ni giros inesperados, esas en las que lo mejor que puedes hacer es llenar los espacios en blanco con una bonita canción.





Ce soir le vent qui frappe à ma porte
me parle des amours mortes
devant le feu qui s' éteint.
Ce soir c'est une chanson d' automne
dans la maison qui frissonne.
Et je pense aux jours lointains

Que reste-t-il de nos amours?
Que reste-t-il de ces beaux jours?
Une photo, vieille photo
de ma jeunesse.

Que reste-t-il des billets doux?
Des mois d' avril, des rendez-vous
Un souvenir qui me poursuit
Sans cesse

Bonheur fané, cheveux au vent,
baisers volés, rêves mouvants.
Que reste-t-il de tout cela?
Dites-le-moi.

[...]
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viernes, 6 de febrero de 2009

Fotogramas

viernes, 6 de febrero de 2009
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Como yonkis de las palabras, inventando necesidades, buscando coartadas para querer siempre un poco más...

Hemos confundido el día con la noche buscando el filtro que convirtió en película nuestros deseos, perdiendo a la realidad de vista cuando se fugó con otra más guapa. Y dando otra vuelta de tuerca para olvidar entre el mareo si somos el reflejo, o la distorsión de aquel personaje con pantalones de campana. Revolviendo apariencias y verdades para no tener que llegar nunca a puerto, para mecernos siempre al ritmo del mar.

Desprovistos de coherencias, inundados de gestos, reencontrando en la sencillez de una pantalla lo que hasta hoy ni sabíamos que buscabamos.



"¿Se ha dado cuenta? Nos pasamos la vida besándonos... Creo que el apretón de manos se inventó para probar que no se llevaban armas, que no había enemistad. Pero a nosotros no nos basta, tenemos que demostrar que nos queremos. Mon cherie, my darling, mi amor, eres maravillosa... Necesitamos decírnoslo."

La noche americana. François Truffeaut
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