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martes, 5 de mayo de 2009

Cuando arde el sol en las aceras

martes, 5 de mayo de 2009
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Todo parece distinto cuando arde el sol en las aceras, cuando las gafas oscuras agudizan el resto de los sentidos.

De pronto Madrid se convierte en cualquier pueblo, en miles de barrios que no han oído nombrar la Gran Vía. Suenan los patios de colegio y chirrían los columpios en los parques, mientras se sacuden el invierno de encima. Les salen espinas a las rosas transgénicas para espantar a los ladrones que escuchaban canciones de Mecano y los jardines se ensanchan cual pulmones inspirados.

De repente todo sabe a preludio de verano, a crema sobre pieles plagadas de labios, a vientos febriles en cualquier regazo, a faldas desnudas sedientas de abrazos.




"Y otra vez la primavera que surge de un resquicio.
Y no es la primera vez que hay exceso de vicio.
Es el momento de estar de pie,
o de perder el equilibrio.
En la vida hace falta solamente estar vivo."


Si yo fuera. Carlos Chaouen
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martes, 14 de abril de 2009

Aforo completo

martes, 14 de abril de 2009
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Mire usted por donde esta noche no queda ni medio hueco en el Edén...
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miércoles, 24 de diciembre de 2008

Ábreme el pecho y registra

miércoles, 24 de diciembre de 2008
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Un pequeño paréntesis para poder arañar conclusiones nuevas de las paredes conocidas.

Tres días hablando, riendo y bebiendo para aprender (yo que creía que lo sabía todo) que tras las palabras bonitas y los infinitos tratados filosóficos que desfilan por mi cabeza el corazón es sólo un saco viscoso y rojo que se me incrustó en el pecho.

Pero vuelve la noche, y tras el mundo real con su sangre y sus despojos vuelven a latir las canciones, y lo poemas, y ya no hay copas, ni cafés, ni siquiera la compañía. Ahora quedamos sólo mi saco rojo y yo bombeando las emociones que se derretiran por la mañana cual alas de cera.

Pum-pum. Pum-pum.






Quizá tú no me viste,
quizá nadie me viese tan perdido,
tan frío en esta esquina. Pero el viento
pensó que yo era piedra
y quiso con mi cuerpo deshacerse.

Si pudiera encontrarte,
quizá, si te encontrase, yo sabría
explicarme contigo.

Pero bares abiertos y cerrados,
calles de noche y día,
estaciones sin público,
barrios enteros con su gente, luces,
teléfonos, pasillos y esta esquina,
nada saben de ti.

Y cuando el viento quiere destruirse
me busca por la puerta de tu casa.

Yo le repito al viento
que si al fin te encontrase,
que si tú aparecieses, yo sabría
explicarme contigo.


El amor difícil. Luis García Montero


PD: ¡Feliz Navidad!

lunes, 8 de diciembre de 2008

Allí donde se cruzan los caminos

lunes, 8 de diciembre de 2008
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Los domingos me gusta sentarme en el lado izquierdo del autobús para ver atardecer. Siempre en dirección norte, huyendo a casa, o de casa, nunca lo llegué a tener demasiado claro...




Dispuesta una vez más a diluirme en Madrid como una cucharada de sal en medio del mar. Sintiéndome segura en el anonimato de las calles superpobladas... Una oveja más para el rebaño de la gran ciudad. Balando y bailando al son que tocan sus semáforos.

Hay quien dice que les agobian el tráfico o la distancia, pero yo me hice irremediablemente adicta a cada uno de sus defectos. Quizá porque dejé repartidas por su calles demasiadas partes de mí misma. Porque son las que repiten el eco de mis tacones las noches de sábado y escuchan mis bostezos la mañana siguiente.

Una vez escuché que nunca las calles nuevas fueron caminos, y debe ser que el ritmo que marca la rutina haya convertido en extraño todo lo que no es esta mole de edificios en mitad del país. Supongo que en algún punto de los últimos cuatro años debí echar el ancla al sur de Chamberí.


"Donde el deseo viaja en ascensores,
un agujero queda para mí,
que me dejo la vida en sus rincones,
pongamos que hablo de Madrid."