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Todo parece distinto cuando arde el sol en las aceras, cuando las gafas oscuras agudizan el resto de los sentidos.
De pronto Madrid se convierte en cualquier pueblo, en miles de barrios que no han oído nombrar la Gran Vía. Suenan los patios de colegio y chirrían los columpios en los parques, mientras se sacuden el invierno de encima. Les salen espinas a las rosas transgénicas para espantar a los ladrones que escuchaban canciones de Mecano y los jardines se ensanchan cual pulmones inspirados.
De repente todo sabe a preludio de verano, a crema sobre pieles plagadas de labios, a vientos febriles en cualquier regazo, a faldas desnudas sedientas de abrazos.
De pronto Madrid se convierte en cualquier pueblo, en miles de barrios que no han oído nombrar la Gran Vía. Suenan los patios de colegio y chirrían los columpios en los parques, mientras se sacuden el invierno de encima. Les salen espinas a las rosas transgénicas para espantar a los ladrones que escuchaban canciones de Mecano y los jardines se ensanchan cual pulmones inspirados.
De repente todo sabe a preludio de verano, a crema sobre pieles plagadas de labios, a vientos febriles en cualquier regazo, a faldas desnudas sedientas de abrazos.
"Y otra vez la primavera que surge de un resquicio.
Y no es la primera vez que hay exceso de vicio.
Es el momento de estar de pie,
o de perder el equilibrio.
En la vida hace falta solamente estar vivo."
Y no es la primera vez que hay exceso de vicio.
Es el momento de estar de pie,
o de perder el equilibrio.
En la vida hace falta solamente estar vivo."
Si yo fuera. Carlos Chaouen
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