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viernes, 19 de diciembre de 2008

Entre sombras y claros

viernes, 19 de diciembre de 2008
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Y guardo en la memoria el equilibrio de un domingo atravesado,
y guardo aquel retrato de tu pecho que escondí en el calendario.

Te he dejado en la despensa lunas, si acaso es que oscurece.
Creo que se hace tarde y ya empezó la orquesta. Busca entre la gente.

Caras demasiado cuerdas para un escenario cada viernes,
esperé hasta el sábado y la feria fue cambiándome la suerte.

Pongamos que te pongo y tú me pones... el derroche entre las manos...


Y no te quiero tanto. Andrés Suárez


Hoy olía a Libertad... y se me derramaron los puntos suspensivos.

jueves, 30 de octubre de 2008

Las voluntades adulteradas

jueves, 30 de octubre de 2008
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"Había una vez un imán y en el vecindario vivían unas limaduras de acero. Un día, a dos limaduras se les ocurrió bruscamente visitar al imán y empezaron a hablar de lo agradable que sería esta visita. Otras limaduras cercanas sorprendieron la conversación y las embargó el mismo deseo. Se agregaron otras y al fin todas las limaduras empezaron a discutir el asunto y gradualmente el vago deseo se transformó en impulso. ¿Por qué no ir hoy?, dijeron algunas, pero otras opinaron que sería mejor esperar hasta el día siguiente. Mientras tanto, sin advertirlo, habían ido acercándose al imán, que estaba muy tranquilo, como si no se diera cuenta de nada. Así prosiguieron discutiendo, siempre acercándose al imán, y cuanto más hablaban, más fuerte era el impulso, hasta que las más impacientes declararon que irían ese mismo día, hicieran lo que hicieran las otras. Se oyó decir a algunas que su deber era visitar al imán y que hacía ya tiempo que le debían esa visita. Mientras hablaban, seguían inconscientemente acercándose.

Al fin prevalecieron las impacientes, y en un impulso irresistible la comunidad entera gritó:

-Inútil esperar. Iremos hoy. Iremos ahora. Iremos en el acto.

La masa unánime se precipitó y quedó pegada al imán por todos lados. El imán sonrió, porque las limaduras de acero estaban convencidas de que su visita era voluntaria."

El imán. Oscar Wilde



Y nosotros pensando que teníamos todo bajo control.. Habrá que meter las ideas en una jaula para que no se nos escapen corriendo detrás de cualquiera...