domingo, 21 de marzo de 2010

El día que recordé que te llamabas Zape

domingo, 21 de marzo de 2010
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A veces pasa que te encuentras en mitad de una historia que parecía cerrada para ti y que se presenta una noche de sábado, cual improvisado plan, para darte con la alegría en las narices, para demostrarte cuanto valor tiene mantenerse a flote y nadar ciego hacia cualquier puerto en el que sentarse a charlar.

Y es que cuanto más tiempo pasa más siento que siempre hay algo que salvar en las malas experiencias, que siempre hay un punto positivo que sumar al marcador mientras limpias el polvo de tus rodillas magulladas. Y aunque a veces pasa demasiado tiempo hasta que alguien canta una canción, y ves como la chica del pelo rizado vuelve a sonreír como hace mucho que no lo hacía, es suficiente para saber que todo tiene sentido, que las aguas siempre vuelven a su cauce, frescas, rápidas, perfectas para esos días en los que la primavera vuelve a aflorar en las aceras de Madrid.



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viernes, 12 de marzo de 2010

Healing

viernes, 12 de marzo de 2010
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Me faltan tiritas para curarte el pasado, para venderte un futuro mejor en el que casi no creo ni yo. Me duele y me repara a la vez el hecho de verte desprotegido, mucho más desnudo que cuando te quitas la ropa, mucho más abierto en canal de lo que yo me atrevería a mostrarme jamás.

Me enternece esa entrega, porque las palabras difíciles son las que más cuesta regalar. Y siento envidia de tus frases claras, y quiero partir mis cerrojos, y saltarme mis propias murallas, pero siempre hay realidades que lo impiden, esas otras frases que me saben mucho más amargas, que quieren morir a medio camino entre tu garganta y mis oídos, pero que sobreviven siempre, crueles y directas, cubiertas por el amargo bálsamo de la verdad.

Pero a pesar de eso quiero elevarme con el tono de tu voz y bajar después reptando a tus caderas, enloquecer a las yemas de mis dedos mientras olvidan el pedazo de historia que me niego a admitir como propio. Por eso sigo entrenando a mis pies para que se mantengan pegados al suelo cuando haces que me ponga de puntillas para tocar el cielo de tu boca. Porque hay que admitir que la gravedad después de todo me ha anclado para no despegar, para no ir nunca más allá de las fronteras que trazan las siluetas de tu habitación.

Y sin embargo me repara quedarme enredada a las pompas de jabón que son algunas mañanas de domingo, acostumbrándome a este limbo de días impares, a esta existencia despegada y exquisita, al ambiguo sentimiento de no saber sucumbir más que a lo que dicta cada poro de mi piel.

Después de todo ya hemos aprendido a limpiarnos las heridas con alcohol, a acariciar cicatrices y a calmar la sed de los días fracasados entre salivas tibias. Por eso, cuando me hablas en la oscuridad y la confianza se vuelve algo más sólido que las historias hechas de algodón de azúcar sé que he ganado, que no sé qué, pero que después de los despieces internos y las reconstrucciones aceleradas al fin puedo bordarme una sonrisa de medio lado y quedarme dormida en mi lado de la cama, al menos por un rato…


"But I know from your eyes
and I know from your smile
that tonight will be fine,
will be fine, will be fine,
will be fine for a while..."



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miércoles, 10 de marzo de 2010

El circo de la mariposa

miércoles, 10 de marzo de 2010
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¿Te he dicho ya que el límite sólo está donde tú decidas ponerlo?

Dame unos minutos y te lo demostraré.





jueves, 25 de febrero de 2010

Dulce y caliente

jueves, 25 de febrero de 2010
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Dulce y caliente. Como el chocolate a la taza en mitad de una tarde de invierno. Como el olor amable de las tierras belgas. Como las caras conocidas durmiendo al lado de tu litera. Como la manera de arrancarnos a abrazos el frío de un febrero agridulce que acabó por convertirse en feliz.

Dulce y caliente. Como el tacto de las manos de los niños. Como el olor de lo cotidiano en un lugar inesperado encendiendo mi nariz. Como los aviones lentos y las conversaciones nocturnas, sin luz de cocina, sin lámparas ni candil.

Dulce y caliente. Como el pelo suelto ondeando junto al canal. Como el murmullo incesante de mi prisa por devorar los mapas. Como el terrón de azúcar que se escapó de tu boca para endulzar mi espalda.

Dulce y caliente. Como cuatro días pletóricos. Como los nombres propios que firmaban cuatro billetes de ida. Como una misma casa para volver. Como el punto de partida donde forjar un nuevo plan maestro.

Dulce.

Caliente.

Y sencillamente perfecto.




If there's no one beside you
When your soul embarks
Then I'll follow you into the dark
Then I'll follow you into the dark

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domingo, 14 de febrero de 2010

Struck

domingo, 14 de febrero de 2010
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Porque si hay un día para permitirnos una sobredosis de azúcar debe ser este.


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lunes, 25 de enero de 2010

Donde viven los monstruos

lunes, 25 de enero de 2010
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- Carol, ¿sabías que el sol se va a morir?

- ¿Cómo? Primera noticia. Pero bueno, eso no va a pasar, tú eres el rey, y yo… mírame, yo soy grande, ¡cómo vamos a preocuparnos de algo tan insignificante como el sol!



Donde viven los monstruos, Spike Jonze
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jueves, 21 de enero de 2010

Los renglones secretos

jueves, 21 de enero de 2010
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“Me gustan los cazadores de sueños que se arropan con palabras para no quedarse expuestos a la intemperie de los días que llegan agotados a la noche. Me gustan las personas que no renuncian a hurgar en sus heridas para encontrar en ellas la sal de la vida, que da sentido a las sensibilidades comunes.

Me gustan los seres que no se conforman con cruzar por su existencia de puntillas, sin llamar la atención sobre las cosas que realmente importan, y que muchas veces se confunden con la irrealidad. Me gustan los pasajeros sin billete marcado que se suben a los trenes sin mirar el punto de destino, sin bajarse en las estaciones donde las promesas se confunden con las renuncias. Me gustan quienes escriben torcido para que se entiendan sus renglones secretos, sin pagar el peaje de lo obvio ni caer en la trampa de la rutina más cómoda, más fofa por exceso de grasas convencionales. Me gustan los que imaginan que sueñan para soñar lo que imaginan, los cautivos de su propia libertad que amplían las prisiones de los demás con sus deberes y haceres, y me gustan esos locos con cuerda para rato que buscan respuestas sin conocer las preguntas, que asumen como algo inevitable y hermoso que los tesoros más valiosos no están enterrados en islas perdidas sino a la vista de todos, al alcance de una caricia, en el territorio de las intimidades que se cobijan bajo el susurro y escapan de los gritos.

Me gustan los exploradores de su propio desierto en busca de espejismos donde reflejarse, donde reencontrarse, donde contarse. Me gustan esos supervivientes capaces de convertir ruinas en un hogar para los sentidos, en un refugio para los sentimientos, en una conjura de placeres sin cuento, de cantos al placer. Me gustan los que inventan el mundo cada día y por la noche lo esconden para protegerlo de las termitas del tiempo. Me gustan los que construyen belleza incluso desde la desolación, lanzados al abismo del misterio que renuncia a ser comprendido, con el alma agazapada dentro de una lámpara maravillosa que ilumina deseos compartidos y arrebata a las sombras su poder para convertirlas en luces sin dueño.”

Tino Pertierra.


Y creo que me gustan simplemente porque son todo lo que yo no soy capaz de ser…
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jueves, 31 de diciembre de 2009

Sobre la cabeza del 9

jueves, 31 de diciembre de 2009
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Me ha costado doce meses acabar con este año, y ahora que tengo la guillotina sobre la cabeza del nueve no me siento capaz de hacer balance, de dictar sentencia y sentarme a ver el filo de la hoja al caer.

Esta claro que no ha sido el mejor año de mi vida, que me he visto rozando el limite de mis fuerzas y he memorizado cada silaba de la palabra tristeza para olvidarla despues. He aprendido a vivir con mis fracasos, a llorar con fuerza sin parar de caminar hacia delante, a ser mejor perdiendo mucho en el camino.

Pero el tiempo es menos cruel de lo que parece, y unos meses fueron arreglando el desastre que otros habian provocado, buscando sonrisas por los rincones, sacando mis penas de casa para perderlas de vista, regando en sangria y conversaciones trascendentales un futuro que acabo por teñirse de feliz. Y todo lo bueno, como siempre, se lo debo a estar rodeada que corazones que no caben en los pechos que los albergan.

Y asi hemos llegado al ultimo dia del año, y mi unico deseo es que las cosas se queden como estan, que cuando esta noche me suba en mis tacones me esperen los rostros de siempre al otro lado de la mesa, o de la barra del bar. Porque al final lo unico que cuenta es eso...





PD: Feliz 2010
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martes, 22 de diciembre de 2009

Las tijeras de Átropos

martes, 22 de diciembre de 2009
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Lo que buscas, nunca lo hallarás.
Porque, cuando los dioses hicieron al hombre,
guardaron para sí la inmortalidad.
Llena la panza.
Retoza de sol a sol.
Llena tus días de alegría.
Quiere al niño que coge tu mano.
Haz gozar a tu esposa entre tus brazos.
Porque solo esas cosas incumben al hombre.



Epopeya de Gilgamesh
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jueves, 17 de diciembre de 2009

Vendo pieles de gallina por calor de invernadero

jueves, 17 de diciembre de 2009
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Hago de tripas corazón con cada prenda que me quito, con cada preludio de desnudez que espera a ser escondido bajo el edredón para huir del invierno. Las agujas del reloj marcando la tres de la mañana sacuden mi cuerpo al compás del segundero, y yo tiemblo en tantas direcciones que pierdo de vista si sigo perdida en Madrid o en el centro mismo de la estepa siberiana.

Pero robando el tiempo en cada movimiento fugaz logro alcanzar por fin la templanza que el otoño todavía guarda entre mis sábanas, y así, sin que mis pies fríos despierten a nadie logro acabar el día, tranquila y tibia, abrazando la almohada, guiando los párpados cerrados hacia tierras donde huele como huele todo cuando llega el tiempo de las cerezas. Y lejos ya de este vapor de invernadero siento como el cuerpo se precipita lento, lento… lento, pero inevitable y directo hacia el regazo de Morfeo.

Ya no quedan más pieles que agitar, ya sólo queda el sueño.
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domingo, 13 de diciembre de 2009

Hallelujah

domingo, 13 de diciembre de 2009
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Desde el instante en el que la canción se abre, en medio de un suspiro, empieza el camino a las alturas. El ascenso en picado hacia la cumbre de los sentidos.

No podría explicar que hace de una canción algo tan perfecto, tan puro, pero supongo que es en ese acorde secreto donde radica la magia que sólo poseen los genios.

Es esa música que te arranca las raíces sin importar la tierra, y te eleva hasta sentir el vértigo con cada poro de tu piel. No tiene cualquiera esa capacidad para coger tu sensibilidad por los huevos y hacerte llorar, pero sin dolor, sólo con una calma tensa, densa…

Cada nota habla y cuenta una historia distinta a la anterior. Y los hilos se mezclan formando tapices nunca vistos hasta ahora, matices que reinventan los colores. Orgasmos sordos de placer. El cielo de incendio en seis minutos y cincuenta y tres segundos. La vida entera condensada en un frío y roto hallelujah.


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miércoles, 9 de diciembre de 2009

En el revés de la aurora

miércoles, 9 de diciembre de 2009
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Tengo prisa por ir a algún sitio. Tengo ganas de llegar. De dejar de quedarme a medias. Pero tengo la intuición como una veleta estropeada y lo único que hago es girar sin eje, como una elipse mal dibujada, para volver a tropezar con las líneas de mis manos.

Me canso de ser un por si acaso, un ten cuidado. Me hastía oír tantas veces “Carpe diem” y no ser capaz de tatuármelo con tinta china sobre la piel. Necesito bajar de las nubes a la carretera, y ser Sal Paradise persiguiendo a Dean, volviéndonos locos bajo las banderas de la libertad. Cubrir las heridas de polvo y salir a bailar.

Me gustaría poder desprenderme del peso de no tener alas y correr lento tras los conejos blancos con reloj. Quiero ser brutal y apasionante, como la mejor de las novelas que hayas leído. Subir al techo y caer de pie.


Barrer la estela de la vida de los locos hasta que se desgasten los diez centímetros de mis tacones rojos. Sin frenos. Ni dudas. Ni pájaros en la cabeza. Sólo la adrenalina pura y vibrante de vivir como la nota de un saxo en éxtasis.

Ser bastante.

Suficiente.

Arañarte la piel hasta hacerte sangrar. Hasta que duela demasiado. Eso, eso es… demasiado.



"Cómo atrever esta impura
cerrazón de sangre y fuego,
esta urgencia de astro ciego
contra tu feroz blancura.
Ausencia de la criatura
que su nacimiento espera,
de tu nieve prisionera
y de mis venas deudora,
en el revés de la aurora
y el no de la primavera."


La página vacía. Sara de Ibánez
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martes, 1 de diciembre de 2009

La letra pequeña del amor

martes, 1 de diciembre de 2009
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Si alguna vez sufres -y lo harás-
por alguien que te amó y que te abandona,
no le guardes rencor ni le perdones:
deforma su memoria el rencoroso,
y en amor el perdón es sólo una palabra
que no se aviene nunca a un sentimiento.
Soporta tu dolor en soledad,
porque el merecimiento aun de la adversidad mayor
está justificado si fuiste
desleal a tu conciencia, no apostando
sólo por el amor que te entregaba
su esplendor inocente, sus intocados mundos.

Así que cuando sufras -y lo harás-
por alguien que te amó, procura siempre
acusarte a ti mismo de su olvido
porque fuiste cobarde o quizá fuiste ingrato.
Y aprende que la vida tiene un precio
que no puedes pagar continuamente.
Y aprende dignidad en tu derrota,
agradeciendo a quien te quiso
el regalo fugaz de su hermosura.


Advertencia. Felipe Benítez Reyes




Seguro que tú también olvidaste leerla, que no reparaste en ella hasta el día en que te descubriste mordiendo el cielo de tu propia boca. Pero tranquilo, nos pasa a todos...
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