miércoles, 31 de diciembre de 2008

Balanceándome

miércoles, 31 de diciembre de 2008
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No has sido un mal año, no me puedo quejar demasiado. Me diste mi ración de mar, me llevaste de paseo por tierras castellanas, e incluso me diste a probar de nuevo el exquisito sabor de las calles de París.

Como todo buen año te has cobrado también tu parte negativa, pero eso no debe tener cabida en el balance de una optimista, así que las cosas que perdí y las que dejé pasar se irán esta noche al fondo del trastero, donde no vuelvan a ver la luz del sol (ni las lágrimas que derramé por ellas).

No has estado mal, pero siempre se puede mejorar. Podías haber manejado las circunstancias para que mis propósitos llegaran a buen puerto y haber puesto trabas a los caminos a los que iban a extraviarse mis errores… pero no se te podía pedir tanto, al fin y al cabo sólo eres un año, y yo demasiado dada a esconder la cabeza bajo la tierra cada vez que soplan malos vientos.

Así que esta noche me calzaré los tacones y me pondré mi vestido nuevo para darte el último beso, te diré adiós y correré en pos de este flamante 2009 que se empieza a colar por las rendijas de mi puerta. Y una vez más, con mi gran lista de propósitos bajo el brazo y doce uvas enquistadas en la garganta saldremos a buscar todo aquello que tú no me pudiste dar.



¡Ciao amore!

lunes, 29 de diciembre de 2008

Im-pertenencia

lunes, 29 de diciembre de 2008
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Hoy, desde el autobús sólo se veían nubes de tormenta y campos grises, y yo me escondía del mundo tras mis gafas de sol, más debidas a mi incapacidad por conciliar el sueño la noche anterior que al sol propiamente dicho.

Me ha resultado raro, bueno, más que raro, peligroso, esta sensación de ir a casa en dirección contraria. Es decir, sabía que el camino era el que me llevaba al lugar donde crecí, donde está mi familia, mi infancia, pero cada día me resulta más ajeno.

La vida que dejé aquí parece que ha dejado de pertenecerme… Tiene su encanto, y desde luego estas son fechas para pasar en familia, pero lo que hoy por hoy es mi vida se ha quedado a 200 kilómetros en dirección norte.

Lo que tengo en Madrid lo he construido yo, ayudada en mayor o menor medida por las circunstancias, por eso su valor es tan grande. Cada paso, cada amigo, cada logro que he conseguido en estos años ha sido fruto de mis decisiones. Aquí no había futuro predefinido, supongo que por eso cuando me hablan de casa, ahora miro hacia arriba.

Parece bonito, y lo es, pero tiene un punto que roza lo escabroso, y es que mi independencia creció más rápido que yo. Esa capacidad de prescindir de los demás me vuelve injusta, porque todo lo que dejo aquí sufre los efectos la condescendencia que tengo para conmigo misma. Me permito huir a mi propio mundo más a menudo de lo que debería. Así que como alguien sugería en un comentario anterior añadiré un nuevo propósito a mi ya abarrotada lista. A partir ahora queda prohibido olvidar las cosas que dejo cada vez que me subo al autobús.



"Al final para un hombre de mundo es muy exótico volver a casa..."

domingo, 28 de diciembre de 2008

Quizás, quizás, quizás

domingo, 28 de diciembre de 2008
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"Nunca se sabe, quizá caiga una estrella."



¿Conoces a Joe Black?

sábado, 27 de diciembre de 2008

La primera versión

sábado, 27 de diciembre de 2008
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Diez años, cuatro meses y veinte días han pasado desde la primera vez que dije “esta noche: concierto”. Aquel día era Alejandro Sanz quien me esperaba subido a un escenario, y yo ni siquiera había cumplido los doce.

Recuerdo las mariposas en el estómago la tarde anterior, las prisas por llegar, el instante que duró horas cuando se encendieron las luces y el que encendió mis ojos al escuchar la primera nota. Lo recuerdo como si fuera ayer, afortunadamente en eso no me ha traicionado mi maldita memoria.

Hoy es otro quien me espera, alguien que llegó mientras le decía adiós a mi adolescencia, en algún punto entre Ciudad Real y Madrid. Captó mi atención al ritmo de Kamikaces enamorados, pero me convención al pie de un Rompeolas, y ese día, con el olor a Salitre48 en la piel me tatué a fuego cada acorde que habitaba en sus canciones.

Ahora vuelvo a notarlas ahí, al fondo de mi estómago, esas locas que sólo se encienden con los poemas tristes y las canciones lentas, esperando a Quique. Con las mismas ganas que hace diez años… afortunadamente.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Promesas que no valen nada

viernes, 26 de diciembre de 2008
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Escribí mil promesas en un papel. E incumplí cada una de ellas.

Encauzar los errores viejos. Controlar mis nervios. Dar caza a las bandadas de pájaros que pueblan mi cabeza. Olvidarte. Volverme asequible. Perdonar mejor, que no es lo mismo que perdonar más. Aprender a cocinar. Buscar un nuevo lugar para echar raíces. Tocar con los pies la tierra un poco más a menudo. Doblar alguna vez la rodilla. Desaprender lo que significa egoísta. Dejar de beber. Volver entender la inocencia y no desmembrar la de los demás…

Me prometí tantas cosas que si las hubiera cumplido apenas podría reconocerme. ¿Pero qué queda de nosotros si nos cansamos de intentar ser mejores? ¿Qué pasa cuando te dejas llevar por la rutina decadente? Puede que los buenos propósitos se esfumen como las nieblas matutinas, pero son el motor de nuestros días, la ilusión de cada principio de año. Así que una vez más llenaré las páginas de bonitas mentiras que, por supuesto, esta vez pienso cumplir.




jueves, 25 de diciembre de 2008

Siempre nos quedará

jueves, 25 de diciembre de 2008
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Yo, no necesito conversar
porque adivino que ya sabes como soy.
Tú me has conocido siempre.
Tú, cuando me miras puedes ver
dentro de mi lo que ni yo puedo entender.
Yo te he conocido siempre.

Amigos para siempre
means you´ll always be my friend.
Amis per sempre
means a love that will never end.
Friends for life,
not just a summer or a spring.
Amigos para siempre

I feel you near me
even when we are apart.
Just knowing you are in this world
can warm my heart.
Friends for life,
not just a summer or a spring.
Amigos para siempre.



Nunca pensé que escribiría un post de Navidad con una letra de Los Manolos, pero es que a veces hace falta salir un poco de las profundidades del alma y sentir con las palmas de las manos. Y así recordar que son canciones como estas las que pueden convertir una nochebuena en una nochefantástica siempre que tengas con quien bailarla.

Así que hoy sin más os deseo feliz navidad y que la resaca sea leve.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Ábreme el pecho y registra

miércoles, 24 de diciembre de 2008
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Un pequeño paréntesis para poder arañar conclusiones nuevas de las paredes conocidas.

Tres días hablando, riendo y bebiendo para aprender (yo que creía que lo sabía todo) que tras las palabras bonitas y los infinitos tratados filosóficos que desfilan por mi cabeza el corazón es sólo un saco viscoso y rojo que se me incrustó en el pecho.

Pero vuelve la noche, y tras el mundo real con su sangre y sus despojos vuelven a latir las canciones, y lo poemas, y ya no hay copas, ni cafés, ni siquiera la compañía. Ahora quedamos sólo mi saco rojo y yo bombeando las emociones que se derretiran por la mañana cual alas de cera.

Pum-pum. Pum-pum.






Quizá tú no me viste,
quizá nadie me viese tan perdido,
tan frío en esta esquina. Pero el viento
pensó que yo era piedra
y quiso con mi cuerpo deshacerse.

Si pudiera encontrarte,
quizá, si te encontrase, yo sabría
explicarme contigo.

Pero bares abiertos y cerrados,
calles de noche y día,
estaciones sin público,
barrios enteros con su gente, luces,
teléfonos, pasillos y esta esquina,
nada saben de ti.

Y cuando el viento quiere destruirse
me busca por la puerta de tu casa.

Yo le repito al viento
que si al fin te encontrase,
que si tú aparecieses, yo sabría
explicarme contigo.


El amor difícil. Luis García Montero


PD: ¡Feliz Navidad!

domingo, 21 de diciembre de 2008

Uno, un medio, un tercio

domingo, 21 de diciembre de 2008
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Mi extraña complicidad con los poetas muertos me lleva una vez más a poner en mi boca las palabras de Oscar Wilde. Decía este escritor estrambótico que los placeres sencillos son el último refugio de los hombres complicados. Y cuanta razón tenía...

Será que me enredo demasiado a menudo entre las marañas de entrañas que pueblan mi interior que acabo siempre por recurrir a las cosas sencillas (que, por aclarar, no es lo mismo que simples), porque cada vez estoy más convencida que las mejores historias son las que se escriben con boli bic.

Sin más que añadir os dejo un dulce ejemplo.





Por todas las veces que el destino enmendó nuestros errores...

sábado, 20 de diciembre de 2008

Ganado de viernes

sábado, 20 de diciembre de 2008
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La música alta y unas cuantas copas de más y volvemos a ser carne de cañón. Buscamos un objetivo entre caras desconocidas siguiendo los patrones de la selección natural (como buenos animales de compañía que somos…) para volver a casa con un trozo de carne como trofeo.

Y luego… nada más. A volver a contar los días que quedan hasta el próximo fin de semana, a sobrevivir con las migajas que el amor se dejó por el camino.




Sobreviviré en casas de cantos, comeré de la ilusión,
me vestiré de versos, de palabras, me buscaré en cada flor.
Como mariposa que de gusano pasa al reino del color.
Esperaré sentado, como siempre he esperado,
el último verso, que destruya mi escenario.

Me he alquilado unas retinas para ver lo que me queda
en esta vida de mentiras, y tengo en casa golondrinas
que me cuentan que me esperas sentada en la orilla.
Esperaré sentado, como siempre he esperado,
el último verso que destruya mi escenario.


El último verso. Carlos Chaouen

viernes, 19 de diciembre de 2008

Entre sombras y claros

viernes, 19 de diciembre de 2008
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Y guardo en la memoria el equilibrio de un domingo atravesado,
y guardo aquel retrato de tu pecho que escondí en el calendario.

Te he dejado en la despensa lunas, si acaso es que oscurece.
Creo que se hace tarde y ya empezó la orquesta. Busca entre la gente.

Caras demasiado cuerdas para un escenario cada viernes,
esperé hasta el sábado y la feria fue cambiándome la suerte.

Pongamos que te pongo y tú me pones... el derroche entre las manos...


Y no te quiero tanto. Andrés Suárez


Hoy olía a Libertad... y se me derramaron los puntos suspensivos.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Los desgarros del insomne

jueves, 18 de diciembre de 2008
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Otra noche que veo pasar las cuatro por mi reloj. Buscando el sueño entre los rincones más oscuros de mi habitación, he hallado a cambio tan sólo polvo y otra dosis de impaciencia.

He intentando mantener a raya los remolinos que el insomnio crea en mi cabeza, pero no consigo más que alimentar con leña verde las hogueras que me rodean. Y entre tanto humo, poco fuego y más problemas.

Y es que entre tanta arena que cae de los relojes uno confunde lo propio con lo empático, y acaba por no saber si el dolor es el de su piel lacerada o el del hombro que sangra junto al suyo. Así que hoy mi corazón ha decidido encabritarse por cuatro dolores ajenos, por cuatro punzadas que no puedo curar.

Pero en lugar de huir bajo las mantas y hacer como que puedo dormir a esta cabeza loca sólo se le ha ocurrido vestir las pieles de los animales heridos y sembrar palabras en retazos de papeles que mañana por la mañana acabarán en la basura mientras busco el maquillaje para tapar la ojeras.

Puede que no haya sido suficientemente buena como lazo, que dejara sin amarrar todos los botes a este puerto, pero no me he vuelto sorda, ni ciega, ni desatenta, sigo aquí, al lado de las paredes, esperando que por una vez alguien venga a buscarme a mí, a amarrarme a las cosas que merecen la pena. Esperando para poder dar todo lo que llevo dentro antes de que se derrame entre aviones y desiertos.

martes, 16 de diciembre de 2008

Perros y gatos

martes, 16 de diciembre de 2008
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Nunca entendí bien por qué se dice aquello de que la gente se pelea como perros y gatos, en realidad creo que no entiendo bien demasiadas cosas…

Me pierdo con demasiada facilidad en mi laberíntica red sentimental y puede que por eso no alcance a saber si en esta historia me toca ladrar o maullar, a pesar de que no me apetezca ninguna de las dos cosas. Yo sólo quiero sonrisas y cafés de los de antes y que nos hagamos un poco más felices, pero parece que se nos ha olvidado.

¿Qué pusimos en medio que ya no nos vemos igual? ¿Borré el encanto cuando intenté deshacer los nudos de esta historia? Te juro que intento ser buena contigo, que lo último que quiero es herirte, pero tengo la sensación de que algo se me escapa de las manos, de que hay una irritabilidad que no sabemos curar.

Dime qué tengo que hacer y te aseguro que lo intentaré, sin obligación, sólo con ganas, con todas las que me quedan, pero por favor, no dejes que nos diluyamos entre tanta insatisfacción porque ni tú ni yo nos lo merecemos.

Y ya he perdido suficientes cosas para saber que la vida no es un enorme ring de boxeo.




Hay una puerta para entrar,
tengo la llave en mi cabeza.
Hay otra vía para llegar,
solamente hay que dar la vuelta.

Avanzo cada vez más despacio,
estoy perdido en el espacio,
y no sé dónde puedo ir así, así,
así, así, así, así.

Todo puede ir mejor,
pero nunca se sabe cuando.
Podremos hacernos viejos
esperando a ver el cambio.

Es tan grande el universo,
y yo me siento tan pequeño,
y no sé dónde puedo ir así, así,
así, así, así, así.

Llevo mil años esperando
porque estoy seguro de que
todo puede ir mucho mejor, mejor,
mejor, mejor, mejor, mejor.


Todo puede ir mejor. Niños mutantes

lunes, 15 de diciembre de 2008

Mis historias, sus fotos y un plan

lunes, 15 de diciembre de 2008
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No he buscado a nadie, llevo días buscándome yo
no quiero pensar en Madrid ni en su reloj.
Duermo por las tardes,
por las noches me invento su voz.
En las sombras me veo al revés,
en los libros me encuentro mejor.

Estatua de sal prepara tu salto mortal.
No te puedo calmar pequeño desastre animal.

Pinto en los espejos personajes de ciencia ficción,
que escapan a su otra mitad sin pedirle permiso al creador.
Y ensucio recuerdos cuando echo la vista hacia atrás,
he mezclado en el mismo cajón mis historias, sus fotos y un plan.

Estatua de sal prepara tu salto mortal
No te puedo esperar pequeño desastre animal

Eh, ¿tú de que vas?, dime si vas a saltar...
Hoy no puedo esperar, ven pequeño desastre animal

Vetusta Morla




No era más de medio metro, pero no lo pudimos salvar. Tú tenías demasiado vértigo y yo pocas ganas de esperar. Y así, en mitad de un verano de hace mil años, todo empezó a ir como un canto cuesta abajo, llevándose por delante lo bueno y lo malo que se interpuso en el camino.

Y después de eso, cien saltos mortales más que se quedaron en agua de borraja, en caídas con red y salidas de emergencia. Mil días distorsionando los recuerdos al antojo de mi memoria para borrarte al final de cada historia desvalijada.

Rodando hacia abajo no te puedo salvar (pequeño desastre animal...).