viernes, 30 de octubre de 2009

Under construction

viernes, 30 de octubre de 2009
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Catarsis es encontrar un pozo en un desierto.

Es el alcohol derramándose sobre las heridas.

Es darse cuenta de que los silencios también son música.

La catarsis es reír a carcajadas.

Es volver a poner esa canción.

Sentir que ya no me importas y que no duela.

Es abrir un libro por la página adecuada.

Cerrar una puerta en el momento oportuno.

Catarsis es darle la vuelta a los ojos para mirarse por dentro.

Y que no haya tormenta.

Y que no vaya a haberla.

Es que vuelva a sonar el teléfono de madrugada incendiando la distancia.

Es unir los pedazos.

La catarsis es ponerse una venda y ver. De nuevo. Lo nuevo. Vaciarse con la certeza de saber que no hay más abismos que los que decides no saltar.


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lunes, 17 de agosto de 2009

Final de trayecto

lunes, 17 de agosto de 2009
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domingo, 16 de agosto de 2009

Sopa de cebolla

domingo, 16 de agosto de 2009
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sábado, 15 de agosto de 2009

Principio de incertidumbre

sábado, 15 de agosto de 2009
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jueves, 6 de agosto de 2009

El cuatro y el ocho que sumaron veintitrés

jueves, 6 de agosto de 2009
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Mira tú por donde que este agosto me ha pillado con sobredosis de cafeína y perdida todavía por las calles de Madrid. Desenredado los hilos entre códigos binarios y vasos de agua con cloro. Perdiéndome un poco más en mis propios entresijos, renunciando a la inspiración por no admitir que fue ella quien me dejó a mí.

Será por eso que no escribo, que no te escribo, que no te he sabido contar el peso que tus días tienen en mi calendario, que me he olvidado de decirte que tengo los dedos cansados de contar las horas que quedan para volver a vestirnos la piel con la sal de tus playas, con el sol de mi ciudad.

Y es que no sé si ya he gastado todas las palabras o es que todavía no he encontrado las apropiadas para decirte que eres la brisa que sostiene mi mundo en pie, la sangre que caldea el iglú que es a veces mi pecho, el hombro en el que dejar de llorar, la pieza que siempre encaja, mi medio limón. Por eso aunque llegue tarde quiero que sepas que siempre voy a ser el aire que apague las velas que te queden por encender, el que avive tus hogueras para quitarte el frío cuando agosto sea sólo un recuerdo sudoroso y lejano.
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domingo, 26 de julio de 2009

Tacones de plomo para no despegar

domingo, 26 de julio de 2009
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No voy a correr detrás de nadie
más de lo que ya corrí,
ni aún yendo tres metros por delante.

No voy a mendigar por las esquinas del pasado
recordando que ya nada es lo que era.
No voy a regalar te quieros de saldo barato,
ni admitiré que me tengan piedad.

No voy a dar más de lo que deba,
ni a pedir más de lo que me den,
ni a robar besos perdidos,
ni a jugar con el olvido en el jardín del Edén.

No despegaré mis pies del suelo mientras sueño,
y si lo hago y vuelvo a despertar
los próximos zapatos tendrán
tacones de plomo para no despegar....

No me voy a mentir más.
No voy a mentir más.
No voy a suplicar.

No malgastaré lagrimas ni en mi.
Y me haré fuerte en mi castillo,
lo que venga después, que pida permiso.

Que yo espero aquí…



Un día le robé a alguien esta declaración de principios, hoy el texto me ha robado a mi.
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martes, 21 de julio de 2009

Más allá de tu ombligo

martes, 21 de julio de 2009
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Creo que no te das cuenta, pero para nada me sirve que me abras las puertas si mientras me cierras las ventanas...
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martes, 14 de julio de 2009

Y volver...

martes, 14 de julio de 2009
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Puedo oír el bostezar de mis dedos mientras despiertan de su letargo, mientras se arrancan el bloqueo que abraza cada palmo de mi piel… y veo como, todavía perdidos, van buscando el camino de regreso hacia la teclas cien veces manoseadas, hacia los caminos que todavía no han sido recorridos por las avenidas que delimitan mis maltrechas costillas. Pero entre tanta desorientación las palabras y mis dedos no acaban de encontrarse con la coherencia, ni con el fin que justifique los medios. De momento sólo puedo vagabundear por tus pupilas, recitarte al oído bajito y en verso que pienso volver a trasnochar para sentir tus ojos clavados en la espalda de mi pantalla.

Pero dame tiempo, que todavía necesito unos cuantos relojes de arena para poner en la balanza de mi pecho, para equilibrar el desasosiego que se apropió de las noches que en otro tiempo fueron de vino y rosas.

Se acabó la estivación. Algún día había que volver a abrir los ojos, a pesar de saber que no siempre será para mirar hacia delante.
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viernes, 26 de junio de 2009

311

viernes, 26 de junio de 2009
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Yo en cambio me he olvidado de respirar, de mirar alrededor, de reflejarme en el espejo. Me he olvidado de andar hacia delante, de querer escuchar, de querer gritar. He perdido el norte por arrancar las agujas de las brújulas y aniquilarte en muñecos de vudú. Me he olvidado de recomponerme y me he encerrado para no permitir que nadie lo hiciera por mí, para que nadie me oyera aullar de rabia y dolor. Me he olvidado de dar la cara porque está demasiado triste para soportar la más mínima mirada de compasión. Me he metido debajo de las sábanas y he salido con sonrisa de póker para que todo pareciera estar bien. Pero no está bien. Todo esto no está bien porque siento el peso de las paredes apoyado sobre mi y veo los edificios caer tras mis pasos, y la bolsa de consejos precocinados no me da para compensar tanto melodrama y jugar a ser feliz.

De modo que habrá que esconderse en las canciones tristes para justificarse, en los oídos pacientes para mentir mejor, en las habitaciones oscuras para diseccionar las verdades y poderlas tragar. Habrá que fingir que puedo ser trivial, que sé cargar con mis errores para no destruir los castillos de naipes que por puro azar todavía se mantienen en pie. Habrá que dejar los dedos exhaustos de arañar teclas para poder empezar a apuntar en alguna dirección, porque el caso es que ahora mismo creo que me he olvidado de quien soy, de adonde voy…



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viernes, 19 de junio de 2009

Y ver que queda

viernes, 19 de junio de 2009
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“Un dolor es una ocupación, puedes abandonarte a él sin ningún resentimiento. Es todo lo que tienes que hacer. Perseguir el dolor que viaja entre los nervios hasta el cerebro. Aislarlo ahí y vigilar después cada movimiento. Perseguir el efecto de los calmantes también, como la lluvia. Ver que se lleva a su paso, y ver que queda.”

Ray Lóriga
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lunes, 15 de junio de 2009

Deshaz los nudos

lunes, 15 de junio de 2009
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Para de gritar.

Deja ya de amenazar con romper el cielo.

No intentes deslumbrarme una vez más.

Mejor quiébrate las entrañas.

Deshaz los nudos.

Olvida la delicadeza.

Sube el volumen de la música hasta que no escuche nada más.

Desgarra tus nubes de tormenta…

…y mójame las ventanas hasta que no quede más lluvia que llorar.




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sábado, 13 de junio de 2009

Emergencias subcutáneas

sábado, 13 de junio de 2009
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Cuando el fuego se cuela por las ventanas de Madrid no hay mejor antídoto que el olor a cloro en el pelo y a crema en la piel.
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viernes, 12 de junio de 2009

Baisers volés

viernes, 12 de junio de 2009
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Llevaba una semana buscando esa canción y no aparecía en ninguna parte.

Cuando empezó a sonar para ayudar a morir los Besos robados de Truffaut me encandiló. Era sencilla, bonita y sonaba un poco triste, perfecta para el sabor agridulce que envuelve la realidad de esta película. Tenía que conseguirla, pero sin una banda sonora oficial y mi inexistente nivel de francés no sabía ni por donde empezar. Pero un par de ideas tontas y mucha información insustancial después encontré un título, una pregunta tan tranquila y nostálgica como el banco parisino en el que todo acaba. Y así, de repente, mi habitación se llenó de ritmo.

Supongo que es necesario que, de vez en cuando, la música y el cine se llenen de genialidad en las situaciones normales, esas en las que los finales no están llenos de fuegos artificiales ni giros inesperados, esas en las que lo mejor que puedes hacer es llenar los espacios en blanco con una bonita canción.





Ce soir le vent qui frappe à ma porte
me parle des amours mortes
devant le feu qui s' éteint.
Ce soir c'est une chanson d' automne
dans la maison qui frissonne.
Et je pense aux jours lointains

Que reste-t-il de nos amours?
Que reste-t-il de ces beaux jours?
Une photo, vieille photo
de ma jeunesse.

Que reste-t-il des billets doux?
Des mois d' avril, des rendez-vous
Un souvenir qui me poursuit
Sans cesse

Bonheur fané, cheveux au vent,
baisers volés, rêves mouvants.
Que reste-t-il de tout cela?
Dites-le-moi.

[...]
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